Vincenzo Ferro

Se trata de un hombre de negocios atípico, apasionado de la cultura y el arte. Un emprendedor que ha dedicado su vida al conocimiento del mercado y del producto y a la construcción de una ética del trabajo junto a su padre y su hermano. Tiene la mirada penetrante de quien mira hacia atrás con agradecimiento y al futuro con un entusiasmo contagioso.

Mi padre solía decir que hay dos tipos de emperadores: los que conquistan y los que protegen las fronteras. Nosotros hemos trabajado para construir credibilidad y sólidas competencias en las materias primas. Le recuerdo perfectamente mientras seleccionaba las mejores partidas de trigo cogiendo un puñado de trigo y llevándoselo a la nariz.  De él aprendí que uno se enamora de la calidad. Hoy el timón está en manos de las nuevas generaciones, que sienten el peso de una elección desafiante pero obligatoria: completar la totalidad de la cadena de producción de la pasta conciliando negocio y compromiso social y respetando a las personas y el territorio.

Los buenos resultados de hoy deben traducirse en unos óptimos rendimientos del mañana. ¡Cada vez más!".